Lectura: 1 Samuel 14:1-15
“Dijo, pues, Jonatán a su paje de armas: Ven, pasemos a la guarnición de estos incircuncisos; quizá haga algo Jehová por nosotros, pues no es difícil para Jehová salvar con muchos o con pocos” - 1 Samuel 14:6
¿Alguna vez has deseado que ocurra algo extraordinario en tu vida? Pues tengo una buena noticia para ti, tu vida entera puede ser una experiencia extraordinaria si aprendes la lección de hoy. El pasaje de hoy comienza con “Aconteció un día…” , y es que al principio de ese día, no había nada que indicara que sería extraordinario. Sin embargo, algo tremendo habría de ocurrir: Dios daría una gran victoria a Israel por mano de un joven oficial y su escudero. Un oficial que pensó que Dios podía obrar sin limitaciones simplemente si ellos confiaban en él. Israel estaba siendo asediado por los filisteos y la opresión que éstos ejercían sobre ellos avecinaba un final trágico. Sin embargo, en medio de las más difíciles circunstancias, el joven Jonatan creyó que Dios podía revertir esa situación. Contra todos los pronósticos, decidió hacer algo que ningún otro podía hacer en su lugar y ante la posibilidad de que los filisteos se alzaran con la victoria definitivamente, decidió no desperdiciar su vida quedándose sin hacer nata.
Después de todo, la ley de Moisés prometía que “Cinco de vosotros perseguirán a ciento, y ciento de vosotros perseguirán a diez mil, y vuestros enemigos caerán a filo de espada delante de vosotros.” (Lev. 26:8), entonces ¿por qué no creer la palabra de Dios y obrar en conformidad a ella? En 1 Samuel 14:1 se nos dice que Jonatán dijo a su escudero, “Ven y pasemos a la guarnición de los filisteos, que está de aquel lado”, y esta fue una idea clave porque la observación de este oficial dio nacimiento a esta gran hazaña que en un día no esperado, se llevaría a cabo tan solo con dos hombres. Y entonces, Jonatán vio el panorama claramente.
“Dijo, pues, Jonatán a su paje de armas: Ven, pasemos a la guarnición de estos incircuncisos; quizá haga algo Jehová por nosotros, pues no es difícil para Jehová salvar con muchos o con pocos” - 1 Samuel 14:6
El pastor David Guzik nos dice que hubo al menos tres cosas que él sabía en ese momento: 1. Jonatan sabía que la necesidad era grande. Israel estaba superado en número y desmoralizado. Hay ocasiones cuando Dios te permitirá ver algo que ningún otro ve, cuando, conociendo las promesas de Dios posees la certeza de que hay una profunda necesidad espiritual en tu iglesia, tu hogar, tu lugar de trabajo o en tu barrio. Una situación que nadie ve sino solamente tu y sabes que hay que hacer algo al respecto. 2. Jonatán sabía que Dios quería usar a alguien. El rey Saúl sólo quería sentarse debajo de un granado. Algo tenía que hacerse, y Jonatán estaba dispuesto a dejar que Dios lo usara. Cuando tienes claridad sobre el problema y estás convencido de lo que has observado, también tienes la convicción de que no tienes que encomendar la responsabilidad a otro. Eres tu quien debes hablar con esa persona, eres tu quien debe comenzar ese ministerio, eres tu y no otro quien debe atender ese problema particular. 3. Jonatán sabía que Dios quería trabajar con alguien. Jonatán pudo solamente haber orado para que Dios hiciera llover fuego del cielo sobre los Filisteos. Pero Jonatán sabía que Dios usaría las acciones osadas y el espíritu de lucha de su pueblo. "No era Jonatán el que trabajaría con algo de ayuda de parte de Dios; era Jehová el que trabajaría a través de Jonatán." (Blaikie). ¿Es esta tu seguridad? ¿Te das cuenta que Dios quiere usarte de manera particular? Entonces ¡No eches a perder tu vida no haciendo lo que ninguna otra persona hará en tu lugar! “A menudo esperamos a que Dios haga lo que nosotros podemos hacer. Pero Dios a menudo hará milagros – lo que solamente Él puede hacer – si nosotros hacemos lo que podemos hacer” (Guzik)
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