"El evangelio me recuerda que lo que realmente merezco primero de parte de Dios es una copa completa y rebosante con los tormentos de su ira. Esta es la copa que debería beber si se me diera lo que verdaderamente merezco cada día. Al pensar en esto, me doy cuenta que si Dios me diera una copa vacía, sería suficiente para que yo tuviera gratitud infinita. Y si esta copa sin embargo, tuviese la más pequeña gota de bendición dentro de ella; eso sería también suficiente para que yo quedara admirado debido a semejante demostración de bondad de parte de Dios para conmigo. Sin embargo, que Dios me de una copa que está llena de toda bendición espiritual en Cristo, y esto sin la más mínima dosis de ira, me deja verdaderamente estupefacto y con un gozo inexplicable. Y en cuanto a mis circunstancias terrenales específicas tanto de saciedad como de limitaciones, puedo verlas a ellas siempre como infinitas bonificaciones en lugar del infierno que merezco." - Milton Vincent, A Gospel Primer for Christians, 47-48
El Evangelio y la copa medio y llena y medio vacía
"Cuando considero las circunstancias que Dios permite en mi vida, en primer lugar estoy agradecido por la ira que no estoy recibiendo en ese momento (¡La copa medio vacía nunca se vio tan buena!). En segundo lugar, estoy agradecido por las bendiciones que se me dan en lugar de su ira (Las bendiciones de la vida, aunque pequeñas, siempre parecen excesivamente preciosas cuando son vistas con el trasfondo de la ira que merezco.) Estos dos niveles de gratitud disponen mi corazón para que esté siempre agradecido en todas las cosas. Esta gratitud que genera el evangelio glorifica a Dios, contribuye a la paz mental, y guarda mi pie de la senda de la necedad y la ruina." - Milton Vincent, A Gospel Primer for Christians, 48
El Evangelio y la copa medio y llena y medio vacía
"Cuando considero las circunstancias que Dios permite en mi vida, en primer lugar estoy agradecido por la ira que no estoy recibiendo en ese momento (¡La copa medio vacía nunca se vio tan buena!). En segundo lugar, estoy agradecido por las bendiciones que se me dan en lugar de su ira (Las bendiciones de la vida, aunque pequeñas, siempre parecen excesivamente preciosas cuando son vistas con el trasfondo de la ira que merezco.) Estos dos niveles de gratitud disponen mi corazón para que esté siempre agradecido en todas las cosas. Esta gratitud que genera el evangelio glorifica a Dios, contribuye a la paz mental, y guarda mi pie de la senda de la necedad y la ruina." - Milton Vincent, A Gospel Primer for Christians, 48
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